miércoles, 8 de mayo de 2013

Cosas de Otros - De Oscar Vicente Conde


Otro poema del Gran Maestro Oscar Vicente Conde.
El siempre es un impulso que me lleva a escribir.


COSAS DE OTROS

Aparte del silencio,
de la quietud,
de la embriaguez,
desconozco que más puede refugiarse,
detrás de las sombras de la muerte.

No encuentro un salvoconducto
que me permita hurgar bajo la tierra.
Ahí donde respiran esas criaturas
que a veces salen para dormir bajo mi cama.
Cuando ya no duermo
y camino como un innombrable por mi cuarto.

Del otro lado de la puerta,
me espera el holocausto de los pájaros.
El suicido de las mariposas.
También se aparean las moscas
y las palomas
y algunas personas como si fueran salvajes.

Tomo coraje y salgo a descubrirme sobre el asfalto.
A pesar del silencio,
de la quietud,
de la embriaguez,
de todas esas cosas que no son mías.

Yo sólo me refugio detrás de las sombras de la muerte.
Pienso en la muerte para no negarla.

Ella, por ahora, piensa en otras cosas.

Autor: Oscar Vicente Conde ©

Seis Cuadras


Seis cuadras


Cuando cruzó la avenida,
Esa mañana, le pareció más ancha.
Apuró el paso ante el semáforo
Que llamaba a no demorar.
Los autos parecían amenazar
Con no contener más su inmovilidad…
Esperaban murmurando, en ralentí,
Obscenidades mecánicas
Sobre su lento paso.
Llegó a la otra vereda, agitado.
Con el corazón al galope.
Retomó su paseo diario;
Desde su casa, a la plaza
Más cercana del barrio.
Llegó, por fin, a su segura meta:
El banco a la sombra
De la frondosa acacia…
Su banco preferido, estaba solitario,
Como esperando su llegada.
Se sentó, acusando su habitual
Dolor de espalda.
Pero el aire estaba bueno,
Y las aves cantaban.
Abrió su termo y se sirvió una taza
De té aromático y caliente.
Meditó en lo lejana
Que hoy le pareció la plaza…
Seis cuadras…
Le habían parecido una larga
Y extenuante caminata.
Dejó pasar el tiempo,
Y hasta dio una cabezada.
Despertó con la mente algo nublada.
Se levantó y emprendió el regreso.
Llegó a la avenida con paso lento.
Se dijo que sus piernas
Ya no eran las de antes,
Que debía tomarse más cuidados
Al andar por las calles.
Cavilando no escuchó
La perentoria bocina,
Y el chirrido de las ruedas del camión,
Que nunca llegó a ver.
Su último acto de razón
Fue pensar que esta mañana,
Extrañamente…
Se iba apagando.

                                Jorge

martes, 7 de mayo de 2013

El Paraná Vivo



El llamado nasal y ronco
de la nutria, en las lagunas
y en los remansos del río,
avisan su celo.
Saltan cientos de mojarras
en un plateado intento aéreo,
imposible vuelo,
para huir del ataque certero,
del Dorado.
El río es puro sonido
y perfumes vegetales.
Olores terrosos, y florales,
con vestigios de sueños
de las bravas correderas.
Colores pardos,ocres,marrones...
Y, copiando el cielo,
espejismos azules.
Al atardecer el relinchazo áspero
de un viejo carpincho,
llamando a la manada
a congregarse en mutuo abrigo,
para el descanso.
Las bandadas de patos
sirirís, bajando a posarse,
en las bajas orillas mansas.
Y el eterno barro,fecundado
por la generosa resaca del torrente,
deja ver las huellas
de los huidizos ciervos.
Garcetas blancas en las ramas
de los frondosos lapachos...
Y vistosos federales,
cobijados en los tupidos juncales.
El renegrido charrúa
canta su despedida
al día que ya se duerme.
Es un silbido largo y dulce,
melodioso y libre,
como el río...inmenso y poderoso.

                                           Jorge

lunes, 6 de mayo de 2013

EL GRITO


El Grito


Cuando se escuchó el grito
Todo se detuvo,
Como si nada ni nadie
Pudiera hacer nada más que escuchar
Y perderse en ese sonido.

Los constructores dejaron
De colocar cemento y ladrillos.
Se detuvieron los partos.
Las grandes manadas
Hicieron un alto en su gran migración.

Cuando el prolongado alarido
Recorrió la tierra,
La gente detuvo su andar.
Los automóviles frenaron
En las atestadas autopistas.
Las aves bajaron de las alturas.
Los infantes dejaron de jugar
En las plazas y calles.

Cuando el desgarrador sonido
Llegó a los oídos de los hombres santos,
De los bohemios profetas.
Los ancianos sabios
Murmuraron nuevos salmos
Que alababan ni rogaban a dios alguno.
Pedían perdón por el horrible martirio que sufría,
En nombre de todos…Uno.
Esta vez el tormento caería
Sobre cada ser de este mundo,
Ollado por la sangre y la desgracia.

Cuando el grito se prolongó,
Y creció hasta ser alarido, sirena,
Todos comprendieron la advertencia.
Los ríos detuvieron su cauce.
Cesaron su furia los volcanes activos.

Y cuando todo en este mundo
Se hubo detenido…
El lloroso y desnudo niño hambriento
Cerró su boca, y callo el aullido.
Nada se movió de su sitio.
Se detuvieron las mareas.
El viento amainó por completo.
El planeta entero por fin comprendió,
Las causas impostergables,
Del dolor de un solo crío.
El alcance infinito de una sola vida.
El valor y la fuerza de la voz imperiosa
Que clama por su existencia.
Que exige el derecho a ser preservado
De la muerte artera y dolorosa.
Castigo del hambre, la guerra,
Y el ominoso olvido.

                                  Jorge

viernes, 3 de mayo de 2013

Los Sueños Perdidos



En un oculto lago
de equívoca cualidad 
de serenas aguas cristalinas,
Flotan los fetos fantasmas
a merced de las ondas
acompasadas.
Engendros nunca nacidos.
Jamás siquiera concebidos.
Ajenos al vientre de mujer alguna.
Es el lago de los sueños prohibidos.
De la maternidad negada.
De los niños perdidos.
Sonámbulos que salen a la playa,
chorreando barro y algas.
Niños desnudos.
Visiones heréticas.
Niños sin madre,sin nombre.
Hijos de un mismo padre,
que habita las soledades
de dolientes mujeres
De esperanzas valientes.

                               Jorge

Por Florida


Un poema de la exelente poeta Clelia Bercovich.
Particular visión poética de una de nuestras
calles con alma propia.Quiere la casualidad,
que yo haya conocido al gran maestroBorges,
una noche,en la calle Florida.Mágico.





POR FLORIDA

Se despidió del vuelo de la flor del cardo

para ver la ciudad en un trago apurado

el creciente apretujo de las casas

Paraba en el Ritz

Anónima

sólo por el goce de las muchedumbres

y el olor del subte

bajaba escaleras

entre gargantillas de cristal de roca

Un día vio a Borges

Miraba hacia arriba

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En INTEMPERIE BUENOS AIRES

jueves, 2 de mayo de 2013

Cuando Por Fin Amé


Cuando Por Fin Amé



Cuando al fin comprendí el amor,
Mis labios ya estaban mustios y secos,
Pero mis besos fueron más dulces.
Cuando al fin alcance el amor,
Mis viejas manos lucían ajadas y duras,
Pero mis caricias eran francas y tibias.
Eran seguras…cuando la pasión
Aquietó su modo tempestuoso.
Las llamas crepitantes
Tornaron en duraderas brazas
De corazón caliente, y larga tibieza, viva.
La comprensión llegó a mí
Como una mística revelación.
Amé la tierra húmeda
Desgranada entre mis dedos.
Amé el mar lejano y fresco,
Y a los cielos despejados,
O aullando una tormenta.
Amé a mis semejantes,
Liberado ya de rencores,
Confiando a ellos mí entrega, sin temores.
Amé, entonces, al universo todo…
Y más que a todo, a tu abrazo compañero.
A tu voz cristalina.
A tu trazado rostro, de haber vivido.
A tu mirada clara, y tranquila.
Ame agradecido, al sentimiento eterno
Que llenó mi espíritu.
Que calmó tantas penas…tanta herida.
Tanto camino recorrido.
Tantos llorados olvidos.

                                      Jorge.